El Embalse De Sau: Una Excursión Imprescindible Cerca De Vic del Hotel J.Balmes Vic en Vic. Web Oficial.

 

El embalse de Sau: una excursión imprescindible cerca de Vic

Hay lugares que en Osona no necesitan demasiada presentación.

Hay lugares que en Osona no necesitan demasiada presentación. El embalse de Sau es uno de ellos. Lo habrás visto en fotos, en noticias, en escapadas de domingo o en conversaciones de aquí de toda la vida. Pero una cosa es haber oído hablar de Sau y otra muy distinta es plantarte allí, mirar el agua, el campanario y todo lo que lo rodea, y entender por qué sigue impresionando tanto.


Porque Sau no es solo un embalse. Es paisaje, historia, memoria y también una de esas excursiones que encajan especialmente bien si estás en Vic, que al final es la mejor base para descubrir esta parte de Osona sin prisas, como toca.


Un paisaje que forma parte de la identidad de Osona


El pantano de Sau está situado dentro del Espai Natural de les Guilleries-Savassona, en un entorno que cambia muchísimo según la luz, la estación y el nivel del agua. Hay días en los que lo ves casi sereno, con una calma muy limpia. Y otros en los que tiene algo más áspero, más dramático, casi solemne.


Eso también explica por qué atrae a tanta gente. No es un lugar bonito y ya está. Tiene carácter. Tiene presencia.


Aquí vienes a caminar, a parar, a mirar lejos, a hacer fotos, a observar aves, a respirar un poco más hondo. Y sí, también a hacer actividades náuticas o a pasar el día en plena naturaleza. Pero Sau tiene algo más que un simple “plan al aire libre”: tiene una fuerza visual que cuesta explicar bien hasta que lo ves con tus propios ojos.


El campanario de Sau: la imagen más icónica


Si hay una imagen que define el pantano, es la del campanario de Sant Romà de Sau emergiendo del agua cuando el nivel baja. Es una de las estampas más conocidas de Cataluña, y no es casualidad. Pero no impresiona solo por lo fotogénica que resulta. Impresiona por lo que representa.


Bajo el agua quedó el antiguo pueblo de Sant Romà de Sau, un núcleo con siglos de historia que desapareció con la construcción del embalse. La iglesia, de origen románico, es la gran superviviente de aquel paisaje. Su silueta se ha convertido en símbolo del pantano, pero también en recordatorio de todo lo que hubo antes.


De hecho, un estudio impulsado por Official World Record con la colaboración de un grupo de investigación de la Universitat de Barcelona confirmó que esta iglesia es la más antigua del mundo que se conserva en pie dentro del agua, además de ser una de las que se encuentra a mayor profundidad, a unos 23 metros. Es un dato llamativo, sí, pero más allá del récord, lo que de verdad impresiona es lo que transmite el lugar.


Antes del pantano ya había vida aquí


Una de las cosas más interesantes de Sau es que su historia no empieza con la presa. Muchísimo antes de que existiera el embalse, esta zona ya estaba habitada. De hecho, en el entorno se han documentado restos de presencia humana desde el Paleolítico, con yacimientos como los del Cingle Vermell de Sau.


Siglos después, la vall de Sau fue un territorio de masías, pequeñas parroquias y núcleos dispersos. El anteriormente mencionado pueblo de Sant Romà se convirtió en uno de los más importantes de la zona y sus habitantes vivían, sobre todo, de la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento forestal. Era una forma de vida completamente ligada al terreno, al ritmo de la montaña y del río.


Por eso, cuando hoy miras Sau, no estás viendo solo agua embalsada. Estás mirando un espacio que tuvo otra vida debajo.


La construcción de la presa cambió el paisaje para siempre


El proyecto original del embalse se remonta a 1931, pero las obras no empezaron hasta principios de los años 40. Se alargaron durante más de dos décadas y transformaron de forma radical toda la zona. La presa se inauguró en 1963, y a partir de entonces el pantano empezó a llenarse.


Ese proceso no solo modificó el paisaje. También alteró la vida de muchas personas.


Durante la construcción llegaron centenares de trabajadores, muchos procedentes del sur de España. La población de la zona creció rápidamente y se levantaron barracones, viviendas para obreros, espacios para ingenieros, escuela, iglesia e incluso cementerio. La construcción necesitaba muchísima mano de obra y las condiciones laborales, según relatan diferentes testimonios y documentos, fueron durísimas.


Por eso, al hablar del Pantano de Sau, también es hablar de ese esfuerzo, de esa dureza y de una memoria obrera que a veces queda demasiado tapada detrás de la postal del campanario.


Agua, energía… y con el tiempo, también turismo


El embalse se construyó para regular las avenidas del río Ter, almacenar agua y producir energía hidroeléctrica. Además, formó parte de la infraestructura pensada para abastecer de agua a Barcelona y su área de influencia.


Con el tiempo, sin embargo, Sau ha ido ganando otro papel: el de gran recurso turístico y natural de la comarca.


Hoy recibe miles de visitantes al año. Algunos llegan atraídos por la historia del pueblo sumergido. Otros por el paisaje. Otros por las rutas, el entorno forestal o las actividades acuáticas. Y muchos, sencillamente, porque es uno de esos lugares que siempre apetece volver a ver.


Qué hacer en el Pantano de Sau


Una de las ventajas de Sau es que no exige una única manera de visitarlo. Puedes vivirlo de formas muy distintas, y eso lo hace muy agradecido tanto para una escapada en pareja como para un plan en familia o una salida tranquila entre semana.


Hay quien viene a caminar por los alrededores y detenerse en los miradores. Hay quien prefiere pasar el día sin prisas, con picnic, sobremesa y paseo corto. Y también hay quien busca algo más activo, ya sea observación de fauna, fotografía de paisaje o deportes náuticos como remo, vela o esquí acuático.


El entorno cuenta además con aparcamientos, áreas de picnic, cafeterías y restaurantes, así que es bastante cómodo para organizar una jornada completa.


Eso sí: en algunos usos concretos del embalse, como determinadas actividades o la pesca, hay que tener en cuenta permisos y autorizaciones específicas. También conviene recordar algo básico: si se visita la zona cuando el campanario es más visible, hay que hacerlo con sentido común y respeto por el patrimonio. No es un decorado; es un lugar cargado de historia.


Un ecosistema que también ha ido cambiando


Sau no es solo historia humana. También es transformación ambiental.


La construcción del embalse alteró profundamente el curso del Ter y generó un nuevo ecosistema. Hubo décadas complicadas, con problemas graves de contaminación y episodios como la mortandad masiva de peces de 1989. Pero con el paso del tiempo la calidad del agua mejoró y eso favoreció el regreso o la presencia más estable de determinadas especies.


Hoy, en el entorno del pantano, pueden observarse aves piscívoras como el martín pescador o el cormorán, además de distintas especies de peces, entre ellas la carpa, el siluro o el ablete.


La flora también tiene mucho interés. En este macizo aparecen especies de carácter centroeuropeo y orofítico poco frecuentes en otras zonas de Cataluña, lo que da una idea de la riqueza natural del espacio.


Sau cambia cada vez que vuelves


Esta es una de las cosas que más entendemos quienes somos de aquí: Sau nunca está exactamente igual.


No lo ves de la misma manera en otoño que en primavera. No transmite lo mismo en un día claro que con niebla. Y, por supuesto, no se vive igual cuando el agua está alta que cuando el campanario emerge mucho más y deja entrever parte de la antigua estructura.


Por eso hay gente que vuelve una y otra vez. Porque no es una excursión de una sola visita. Siempre tiene algo distinto. Y además, el camino hasta allí, el entorno, las carreteras de la zona, la conexión con pueblos y rincones de Osona, hacen que la escapada tenga mucho más recorrido que una simple parada rápida para hacer una foto.


Descubrir Sau desde Vic tiene todo el sentido


Aquí es donde entra Vic. Porque sí, puedes acercarte al Pantano de Sau desde distintos puntos, pero hacerlo desde la capital de Osona tiene mucho sentido.


Vic te permite combinar la excursión con un plan mucho más completo. Puedes empezar el día en la ciudad, pasear por el casco histórico, comer bien, disfrutar del ambiente de la Plaça Major y luego salir hacia Sau para pasar la tarde entre agua, bosque y silencio. O al revés: volver del pantano y terminar el día con la calma y los servicios de una ciudad que tiene vida propia y mucho que ofrecer.


Eso, para quien viene de fuera, es una ventaja enorme. No se trata solo de dormir cerca. Se trata de alojarte en un punto estratégico desde el que entender mejor la comarca.


Una escapada para saborear Osona con calma


El embalse de Sau es de esos lugares que resumen muy bien una parte de Osona: el vínculo con la naturaleza, la historia que deja huella, los paisajes que no necesitan artificios y esa manera tan nuestra de disfrutar del territorio sin hacer demasiado ruido.


No hace falta complicarse mucho. A veces basta con una buena excursión, algo de tiempo y ganas de mirar alrededor con atención.


Y si quieres descubrir el Pantano de Sau con la tranquilidad que merece, lo mejor es hacerlo desde Vic. Reservar tu estancia en el Hotel J.Balmes es una forma muy cómoda de tener la ciudad como punto de partida y, desde ahí, salir a explorar uno de los rincones más singulares de Osona. Porque Sau se disfruta más cuando lo visitas sin prisas… Y cuando al volver sabes que te espera el descanso en plena capital de la comarca.




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